Después de más de veinte años, el BROU vuelve a convocar a un salón de artes visuales. La iniciativa forma parte de los festejos por los 130 años del banco: la convocatoria, 100 % digital, estuvo abierta a pintura y escultura, y el 9 de noviembre se darán a conocer los premios, con un Gran Premio de 300.000 pesos. El jurado está integrado por Laura Malosetti, en representación del BROU; Guillermo Sierra, en representación del MEC, y un tercer integrante elegido por los propios participantes.
La Fundación Banco República, que gestiona el acervo artístico de la institución, está a cargo de organizarlo. Su curadora, Alicia Brassesco, vinculada al banco desde 1986, cuenta cómo se retoma el diálogo entre esa colección y lo que producen los artistas hoy.

¿Cuál fue el principal motivo que llevó al BROU a retomar la convocatoria al Salón Nacional de Artes Visuales?
Porque estaba pendiente. El motivo es celebrar los 130 años del banco y estamos tomando la convocatoria y el Salón como una de las actividades. Más allá de las obras que han ingresado por las muestras temporarias, el acervo del BROU en realidad se ha quedado suspendido en el tiempo. Esta es una forma de decir: «Nos ponemos al día, vamos a integrarnos nuevamente al circuito del arte contemporáneo».





¿Cuándo y cómo se van a poder conocer las obras ganadoras?
El jurado cuenta con tres integrantes y va a hacer una primera selección de hasta 30 obras, que se tienen que entregar en forma presencial en la Fundación. Porque una de las cosas en las que nos aggiornamos es que la convocatoria fue 100 % digital.
El 9 de noviembre vamos a dar el resultado. Se van a premiar hasta dos obras por artista o por colectivo, que pueden ser de pintura, de escultura o de ambas. El Gran Premio es de 300.000 pesos.
¿Cuál es la función que cumple la Fundación con el acervo artístico?
Las obras son propiedad del banco, pero la Fundación es la que gestiona ese acervo. Y me refiero a todos los acervos: tanto el de arte como el de numismática. Actúa si es necesaria la preservación, la conservación, la exhibición. Hace poco tuvimos que restaurar un mosaico de Julio Alpuy, que mide 250 x 160 cm, y esa es una de las tareas de la Fundación.
¿Dónde se pueden ver las obras de ese acervo, más allá de los museos abiertos al público?
Hay muchas obras que están en los despachos de los directores, en distintas oficinas del banco y en dependencias del interior. También en la dependencia de Nueva York hay obras de José Gurvich, Ruben Galloza o Julio Olivera, entre otros. Son fundamentalmente obras de artistas del siglo XX, contemporáneos, obras importantes.
También hay obras en el hall del edificio de la Fundación, en Zabala 1520. Es un edificio de 1920, que antes fue el Banco Italo-Belga, obra del arquitecto Juan María Aubriot, en el que se destacan los trabajos de herrería, sobre todo en la escalera, y unos vitrales de Arturo Marchetti que son una maravilla. Allí, en todo el piso superior, está la sala de muestras temporarias. En las oficinas también hay piezas de María Freire, José Cuneo, Virginia Patrone y Pedro Peralta.
¿Qué planes hay para las obras ganadoras?
La idea es armar una exposición desde los primeros días de diciembre en el edificio de la Fundación, que luego pueda viajar para presentarse en distintos puntos del interior del país. También estamos colaborando con la Intendencia de Rocha, que lanzó un Salón de Pintura, y ellos van a participar con un premio. La difusión a nivel nacional es importante porque este es un banco que tiene presencia en todos los departamentos del país.
Para el futuro, aspiramos a hacer el Salón en forma quinquenal, y quizás ligarlo a los aniversarios especiales del banco.






Fundación Banco República · Zabala 1520, Montevideo.
