Tres Imperdibles en el MNAV
Lo que ocurrió el miércoles 5 de agosto en el Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) merece ser contado. La sala principal, las escaleras, el primer piso e incluso los jardines (pese al mal tiempo y la incesante llovizna) se llenaron de gente de todas las edades y procedencias. Había artistas, autoridades, periodistas, familias con niños, estudiantes, docentes y un larguísimo etcétera de personas vinculadas por una u otra razón al arte y los artistas.
Esa tardecita quedaron inauguradas tres grandes muestras que se podrán visitar durante varios meses, además de algunas obras de remodelación en el icónico edificio del Parque Rodó. El recibimiento está a cargo de “Romance entre el todo y la nada”, de la artista textil Cecilia Brugnini. Por todo el edificio se extiende “Somos jugando”, que reúne piezas de más de 70 artistas uruguayos como Ernesto Vila, Fernando López Lage y Linda Kohen, entre muchos otros. Y en el primer piso se luce “Pensar el tiempo y las cosas”, del pedrense Daniel Gallo.

Además, allí ya no estaban los clásicos paneles que desde hace más de una década recibían a los visitantes con abundante obra de Joaquín Torres García, ni “Un episodio de la fiebre amarilla en Buenos Aires» de Juan Manuel Blanes. En cambio, una gran jaula de hierro que forma parte de la estructura original del edificio oficiaba como soporte para la muestra dedicada a la trayectoria de Brugnini. Los tapices, entonces, no estaban colgados contra la pared sino suspendidos en el aire, decisión que permite ver (o más bien apreciar) sus costuras y también la ficha técnica que hace parte de su historia.
Mientras eso ocurría en el centro de la sala, en el resto de la planta baja otros artistas jugaban. Más de 70 creadores y tres colectivos fueron convocados para explorar los vínculos entre arte, juego, imaginación y la construcción de mundos. Como dice la presentación del MNAV, hay “desde artistas que crearon juegos y juguetes hasta artistas que usan reglas del juego para crear”. El recorrido arroja piezas brillantes e imperdibles, como las de Diego Masi, Ignacio Iturria, Magela Ferrero o Fran Cunha, también obras que nos llevan a repensar nombres como Lauro Ayestarán, Petrona Viera y Luis Solari, y muchas sorpresas.
“Somos jugando” ocupa varios rincones hasta ahora poco aprovechados del Museo del Parque Rodó y sube por las escaleras, extendiéndose por el primer piso, donde le da la bienvenida a la tercera nueva muestra: “Pensar el tiempo y las cosas”, de Gallo, donde lo lúdico sigue presente. Piezas metículosamente pensadas y armadas, en una paleta de blanco, negro, gris y rojo, cubren las paredes y el piso de este espacio en la cabecera del edificio.
Hay obras de todos los tiempos, cuenta el propio Gallo, emocionado de haber logrado una suerte de retrospectiva en la que muestra su evolución e inquietudes. Las piezas que fueron premiadas alguna vez se mezclan con otras hechas a partir de materiales que compró especialmente en alguna ferretería del interior o esferas de relojes del negocio familiar. Pero todas hablan el mismo lenguaje y, si bien son muestras distintas, permiten que el visitante siga jugando sin perder su turno.
“Romance entre el todo y la nada”, hasta el 15 de noviembre. “Somos jugando” y “Pensar el tiempo y las cosas”, hasta el 28 de febrero. Museo Nacional de Artes Visuales (Tomás Giribaldi 2283), mar a dom de 13 a 20 h.
